
Las tormentas e inundaciones de 2026 en el distrito de Coimbra pusieron de manifiesto las limitaciones de las tecnologías de monitorización tradicionales. Los equipos de tierra no pudieron acceder a las zonas inundadas, y los aviones no pudieron despegar debido a los fuertes vientos y la lluvia. EOSDA utilizó una combinación de datos satelitales de radar y ópticos para demostrar que esta tecnología puede sortear las limitaciones meteorológicas y analizar la extensión de las inundaciones e identificar daños específicos en la infraestructura.
Puntos destacados del caso
Reto
Tormentas sin precedentes y una densa nubosidad en Coimbra impidieron que los equipos sobre el terreno y los drones pudieran cartografiar con precisión los daños causados por las inundaciones.
Solución
EOS Data Analytics usó un enfoque multisensor, combinando datos de radar para monitorizar la extensión de las inundaciones a través de las nubes e imágenes ópticas para localizar con precisión los daños en la infraestructura.
Resultado
El estudio proporcionó una visión clara del desbordamiento del río Mondego y verificó los daños estructurales en carreteras e instalaciones específicas, ofreciendo un marco escalable para que los gobiernos priorizaran la logística de emergencia y las reparaciones.
Descripción: Contexto local y la crisis de inundaciones de 2026 en Coimbra
El distrito de Coimbra se encuentra en el valle del Mondego, de relieve bajo, lo que lo hace vulnerable a las inundaciones fluviales durante los húmedos meses del invierno. Por lo general, la región soporta hasta 115 mm de lluvia mensual en invierno , pero los totales acumulados a finales de 2025 redujeron drásticamente la capacidad del suelo para absorber agua. A principios de 2026, la cuenca estaba completamente saturada y era incapaz de soportar más lluvias torrenciales.
Una sucesión de tormentas, Kristin y Leonardo, trajo consigo precipitaciones extremas y vientos sin precedentes a principios de 2026. Estas tormentas se produjeron una tras otra, sin dejar tiempo para que bajaran los niveles de agua. Las precipitaciones acumuladas alcanzaron la cifra récord de 1238 mm, que superó las históricas inundaciones de 1966 y ejerció una presión inmensa sobre las defensas fluviales de la región .
Las inundaciones alcanzaron su punto álgido en febrero de 2026, cuando el río Mondego se desbordó, rompiendo diques y sumergiendo tierras de cultivo y antiguas murallas de la ciudad. Vías de transporte clave, como la autopista A1, se derrumbaron, y barrios enteros, incluido São Martinho do Bispo, se vieron obligados a evacuar. El suceso causó más de 15 muertes y miles de millones en daños, lo que supuso un gran fracaso de los sistemas de control de inundaciones existentes.
Desafío: Limitaciones de las herramientas de monitorización tradicionales
Las tormentas de principios de 2026 pusieron a prueba las herramientas de monitorización tradicionales de Coimbra, poniendo de manifiesto sus limitaciones:
- Los sensores sobre el terreno, como las estaciones pluviométricas y los medidores fluviales, están demasiado dispersos por la cuenca del Mondego como para seguir el recorrido del agua por todo el territorio.
- Las inspecciones físicas resultaron igualmente inviables debido al colapso de las infraestructuras. Con la autopista A1 y otras carreteras principales bloqueadas por escombros y agua, los equipos de tierra no pudieron llegar de forma segura a Penela ni a los distritos circundantes.
- Los drones y las aeronaves tradicionales no pudieron volar debido al mismo mal tiempo que se suponía que debían observar. La baja visibilidad y la persistente capa de nubes durante las tormentas invernales hicieron casi imposible que la fotografía aérea estándar documentase los edificios sumergidos o las tierras de cultivo erosionadas.
Esto significó que cualquier dato recopilado mediante la monitorización tradicional se limitó a pequeños puntos accesibles, en lugar de a los cientos de kilómetros cuadrados realmente afectados.
La monitorización desde el espacio cubre esta carencia, aunque para obtener los mejores resultados es necesario utilizar más de un tipo de sensor. Los sensores ópticos proporcionan un excelente nivel de detalle visual de los daños materiales y la erosión del suelo, pero no pueden atravesar la densa capa de nubes habitual de los inviernos portugueses. Los sensores de radar de apertura sintética (SAR) pueden ver a través de estas nubes y funcionar de noche, pero pueden tener dificultades con el ruido y los detalles urbanos más sutiles. Al integrar imágenes SAR y ópticas, es posible superar las restricciones locales y las limitaciones de los sensores para ofrecer un análisis completo del impacto de la tormenta en toda la cuenca.
Solución: Herramientas de monitorización satelital multisensor
Para evaluar el impacto de las tormentas de principios de 2026 en el distrito de Coimbra, combinamos imágenes ópticas de alta resolución con datos del radar de apertura sintética (SAR). El objetivo era demostrar el potencial del uso de sensores ópticos y de radar complementandose para evaluar rápidamente los efectos de los desastres en toda la región. Mientras que el radar captó el momento álgido de las inundaciones a través de las densas nubes, los datos ópticos de alta resolución proporcionaron detalles precisos sobre los daños estructurales una vez que el cielo se despejó.
Queríamos ver hasta dónde podíamos llevar la tecnología para evaluar el impacto de las tormentas. Nuestros hallazgos confirman que la combinación de diferentes sensores satelitales permite pasar muy rápidamente de observaciones generales a una localización precisa de los daños, lo que supone una ventaja enorme cuando los recursos sobre el terreno son limitados.
La metodología se basó en un conjunto diverso de recursos satelitales para garantizar la cobertura a pesar de las difíciles condiciones meteorológicas. Las imágenes SAR del satélite Sentinel-1 fueron esenciales para monitorizar el desbordamiento del río Mondego en febrero de 2026. Dado que los sensores SAR pueden ver a través de nubes densas y funcionan de noche, pudimos obtener un mapa claro de la extensión del agua cuando la escasa visibilidad limitaba el uso de sensores ópticos.
También se utilizaron imágenes ópticas de Sentinel-2 para calcular el NDWI (Índice de Diferencia Normalizada del Agua) en condiciones de cielo despejado. Esto ayudó a delimitar el suelo saturado y el agua estancada en las zonas residenciales, comparando los paisajes previos a la tormenta con la inundación del 22 de febrero.
También utilizamos imágenes multiespectrales de alta resolución de 3 m y pancromáticas de 1,5 m de EOS SAT-1 e imágenes de 0,3 m de BJ3N para aumentar la visibilidad de estructuras específicas. Las imágenes pancromáticas permitieron detectar deformaciones en los tejados, edificios anexos derrumbados y redes de carreteras dañadas que resultan invisibles en mapas de menor resolución. Las imágenes multiespectrales ayudaron a delimitar las aguas de la inundación, el suelo saturado y la vegetación, confirmando la presencia de agua estancada en las zonas residenciales.
El proceso también implicó el cruce de los datos obtenidos por satélite con información recopilada mediante colaboración ciudadana e informes públicos. Por ejemplo, tras detectar cambios estructurales en Penela, integramos informes de los medios de comunicación sobre el parque de bomberos para verificar la magnitud de los daños. De este modo, se garantizó que el análisis digital se ajustara a la realidad sobre el terreno.
Resultado: Marco probado para la verificación de daños y la recuperación tras un desastre
Los resultados de este estudio demuestran cómo los datos satelitales multisensor pueden convertirse en una fuente fiable para la respuesta ante emergencias y la toma de decisiones de alto riesgo. En el distrito de Coimbra, hemos logrado captar la dinámica del desastre, desde el desbordamiento inicial del río hasta daños específicos en los edificios. Esta capacidad garantiza que, incluso si fallan los métodos tradicionales, los gobiernos y empresas puedan seguir obteniendo una imagen clara de los daños.
El valor de nuestra metodología analítica multisensor reside en:
- Escalabilidad global. Este flujo de trabajo puede aplicarse a cualquier territorio, lo que permite incluso a las organizaciones internacionales supervisar inundaciones transfronterizas o daños en la infraestructura.
- Priorización de infraestructura. Los gobiernos pueden identificar al instante zonas residenciales aisladas y vías de acceso bloqueadas para coordinar la logística en situaciones de emergencia.
- Rápida evaluación de las pérdidas. Las inspecciones de daños en alta resolución permiten a las aseguradoras verificar en cuestión de días las reclamaciones por derrumbes de tejados industriales y pérdidas de equipo.
- Mayor seguridad pública. La verificación del estado de los centros de emergencia, como el parque de bomberos de Penela, ayuda a las autoridades a comprender el estado real de las capacidades de respuesta locales.
En definitiva, este caso ofrece un modelo para la recuperación moderna ante desastres. Demuestra que los datos satelitales ya no son solo una herramienta de investigación, sino una necesidad comercial y gubernamental para proteger activos y vidas.
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